Un nuevo análisis de datos de décadas de antigüedad ha conducido a un descubrimiento excepcional: el descubrimiento de compuestos que contienen amoníaco en la superficie de Europa, una de las lunas de Júpiter. El amoníaco es una sustancia química que contiene nitrógeno, y el nitrógeno, al igual que el carbono, el hidrógeno y el oxígeno, es vital para la vida tal como la conocemos. Al ser la primera detección de este tipo en Europa, este hallazgo tiene importantes implicaciones para la posible habitabilidad del vasto océano subterráneo de este mundo helado.

Entre 1995 y 2003, la sonda espacial Galileo de la NASA estudió el sistema de Júpiter, y recientemente Al Emran, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California, reexaminó los datos recolectados por uno de los instrumentos de esa nave, el Espectrómetro de Cartografía en el Infrarrojo Cercano (NIMS por sus siglas en inglés).

El nuevo análisis ha revelado la presencia de amoníaco cerca de fracturas en la superficie de hielo de esa luna. Al parecer, a través de esas fracturas ascendió agua líquida con compuestos de amoníaco disueltos. Se cree que dicho ascenso fue provocado por un criovulcanismo reciente.