La colaboración entre los robots y las personas en el sector industrial es cada vez más habitual en el contexto de la Industria 4.0, pero no en el entorno agrícola, donde el desarrollo de tecnologías innovadoras basadas en la robótica y la Inteligencia Artificial es aún muy incipiente, a pesar de considerarse fundamental para la agricultura sostenible del futuro.
Ahora, diez socios europeos, entre los que se incluye la Universidad Politécnica de Cataluña – BarcelonaTech (UPC), participan en el proyecto europeo CANOPIES con el objetivo de explorar un nuevo paradigma de colaboración entre personas y robots en el contexto de la agricultura de precisión para cultivos permanentes, en concreto, en las operaciones de recolección y poda de viñedos de uva de mesa.
En el marco de este proyecto europeo del programa H2020 de cuatro años de duración y un presupuesto de 6,9 millones de euros, centros de investigación y empresas líderes del sector de la robótica en Europa, coordinados por la Università degli Studi Roma Tre en Italia, demostrarán cómo un equipo de robots trabaja de forma coordinada y colaborativa –tanto entre sí como con las personas– en las tareas de recolección, poda y transporte de la uva, una iniciativa que abre la puerta a nuevas perspectivas en la gestión de los cultivos y las explotaciones agrarias.
En España, el proyecto está liderado por la UPC, a través del Instituto de Robótica e Informática Industrial (IRI) –centro mixto de la UPC y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España– y la Unidad de mecanización Agraria (UMA), con los investigadores Alberto Sanfeliu y Emilio Gil , respectivamente, al frente.
Más allá de trabajar eficazmente de forma autónoma, los robots que se desarrollen en este proyecto serán capaces de ayudarse mutuamente y de colaborar con las personas. Este es el punto clave de la investigación, tal como explica el investigador al frente del proyecto en el IRI, Alberto Sanfeliu: «Hasta ahora, apenas se ha trabajado en cómo se relacionan personas y robots en los diferentes procesos de la agricultura. El gran cambio de este proyecto radica en el hecho de que los robots ayudarán en las tareas de recolección y poda no solo de forma automatizada, sino también colaborando con los seres humanos y entre ellos mismos. Este tipo de colaboración se empieza a ver en las fábricas, pero no es habitual en la agricultura».
La tarea del IRI en el marco del proyecto se centra, precisamente, «en el perfeccionamiento de la tecnología que debe permitir esta interacción entre personas y robots, en cómo se ayudan mutuamente para hacer la recolección conjunta de la uva», explica Sanfeliu, investigador también del grupo de investigación Visión Artificial y Sistemas Inteligentes (VIS) y profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona (ETSEIB).
En el IRI también se perfeccionan los sistemas de percepción de los robots a través de tecnologías de visión por computador para que sean capaces de identificar en los viñedos la uva que está en el punto idóneo de maduración, y, por tanto, la que tienen que recoger, así como detectar cuáles son las ramas que necesitan podarse y de qué manera se debe hacer, tareas que requieren de un gran nivel de precisión.














