Unos robotistas han creado un robot blando subacuático, cuya forma corporal está inspirada en la de las mantarrayas, que se vale de campos magnéticos tanto para desplazarse como para recargar su fuente de alimentación eléctrica a bordo.

 

El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Changsheng Wu, de la Universidad Nacional de Singapur (NUS), y Xiaosa Li, de la Escuela Internacional de Posgrado Tsinghua Shenzhen en China.

 

Los robots blandos son ideales para atravesar espacios delicados sin dañarlos o para recorrer conductos estrechos con muchas curvas. Sin embargo, lograr robots duraderos de esta clase y que no dependan de conexiones externas por cable, ha venido siendo un desafío. Es fácil fabricar una carcasa flexible que pueda adaptar su forma a las estrecheces de los sitios por los que pase. Pero lograr lo mismo para una batería no lo es. Las baterías convencionales suelen ser rígidas y dotan de rigidez a una parte del cuerpo del robot. Otras opciones de baterías adolecen de una descarga demasiado rápida o de una vida útil corta. Todo esto hace que los robots blandos tengan una vida útil corta o bien deban estar siempre conectados por cable al exterior.