Incluso con los mejores microscopios electrónicos, es difícil obtener imágenes lo bastante nítidas de buena parte de los virus, debido a su tamaño tremendamente pequeño. Sin embargo, algunos virus, gigantescos en comparación con la mayoría de ellos, so pueden ser fotografiados con cierta nitidez. Ese es el caso del Fago G, un virus que pertenece a la categoría de los bacteriófagos o fagos (especializados en infectar bacterias, a cuya costa subsisten). El Fago G pertenece además a la subcategoría de los megafagos, que, como su nombre sugiere, son los más grandes de entre todos los fagos.