Los aerogeneradores de eje vertical están poco desarrollados en la industria. Los expertos consideran que tienen un gran camino para recorrer, puesto que pueden instalarse muy juntos (al contrario de los convencionales, que necesitan una distancia mínima de separación), ocupan muy poco espacio y la concentración de potencia instalada por metro cuadrado puede ser más alta. Además, los de eje vertical no se tienen que orientar, ya que es independiente de donde venga el viento, son omnidireccionales. Por lo tanto, en un momento en el que se habla de pequeñas centrales eólicas urbanas en que los flujos de viento son menos constantes, o de centrales marinas, los aerogeneradores de eje vertical se han convertido en un recurso con muchas posibilidades y es por eso que se está recuperando el interés por la investigación en este tipo de turbinas eólicas.
Con esta premisa, un grupo del Laboratorio de Interacción Fluido-Estructura (LIFE) de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en Tarragona, liderado por el investigador Francisco Huera Huarte, ha puesto en marcha una nueva línea de investigación que busca mejorar la eficiencia de estos aerogeneradores. Desde hace años, el investigador trabaja con un enfoque de diseño inspirado en la naturaleza (bioinspirado), concretamente tomando como base los movimientos de los pájaros y los peces. Los animales aprovechan la elasticidad del cuerpo, no son rígidos: “Nos fijamos como se mueven los animales para imitarlos y una de sus características es, en el caso de los peces, el modo en que aprovechan la flexibilidad de sus aletas”. Así, han llevado este concepto de propulsión bioinspirada a las turbinas eólicas: “En vez de generar potencia con palas rígidas, queríamos saber qué pasaba si hacíamos flexibles a las palas, aprovechando la interacción fluido-estructura”.
De este modo, han creado un prototipo de aerogenerador de eje vertical con parte de las palas flexibles y lo han puesto a prueba en un túnel del viento, para ver sus prestaciones.














