Unos científicos han encontrado una posible explicación única tanto para la naturaleza de la materia oscura como para la estructura a gran escala del universo. Dicha estructura se conoce como la red cósmica. Los resultados de esta investigación establecen un vínculo potencialmente revelador entre estas dos cuestiones de la física y la cosmología que tanto misterio han arrastrado, y abren nuevas perspectivas para resolver otras cuestiones intrigantes sobre la naturaleza del universo.
La materia oscura, que constituye el 85% de la masa del universo, es invisible porque no interactúa con la luz. Los científicos estudian sus efectos gravitatorios sobre la materia visible para obtener información sobre cómo está repartida por el universo.
El equipo internacional integrado, entre otros, por Keir Rogers, Renée Hložek y Alex Laguë, del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica, adscrito a la Universidad de Toronto en Canadá, ha llegado a la conclusión de que el misterio de la distribución más uniforme de lo esperado de la materia a gran escala por todo el cosmos, puede ser un indicio de que la materia oscura está compuesta por unas hipotéticas partículas ultraligeras llamadas axiones.
«Si se confirma con futuras observaciones astronómicas y experimentos de laboratorio, el hallazgo de materia oscura a base de axiones sería uno de los descubrimientos más importantes de este siglo», afirma Rogers. Al mismo tiempo, los nuevos resultados sugieren una explicación de por qué el universo es menos grumoso de lo que se creía, una característica que se ha vuelto cada vez más evidente en los últimos años, y que actualmente deja en entredicho muchas ideas sobre el universo que se tenían por incuestionables.
Una de las principales teorías propone que la materia oscura está formada por axiones, descritos en mecánica cuántica como «difusos» debido a su comportamiento ondulatorio. A diferencia de las partículas que conocemos, los axiones pueden tener longitudes de onda mayores que el diámetro de galaxias enteras. Este carácter difuso influye en la formación y distribución de la materia oscura, lo que podría explicar por qué el universo es menos grumoso de lo previsto.
Esta falta de aglomeración se ha observado en grandes sondeos de galaxias, lo que pone en tela de juicio la otra teoría predominante, según la cual la materia oscura está formada únicamente por partículas subatómicas pesadas de interacción débil denominadas WIMPs. A pesar de experimentos como el del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), no se han encontrado pruebas de la existencia de WIMPs.














