Unos científicos han inventado un nuevo tipo de refrigerador cuyo funcionamiento se basa en el aprovechamiento de un fenómeno del ámbito de la mecánica cuántica.

Para que una computadora cuántica basada en circuitos superconductores funcione, debe enfriarse a temperaturas extremadamente bajas, cercanas al cero absoluto (la temperatura más baja que permiten las leyes de la física y que es de 273,15 grados centígrados bajo cero). A estas temperaturas, el sistema se vuelve superconductor y los electrones pueden moverse libremente sin resistencia. Solo en estas condiciones pueden surgir los estados cuánticos deseados en las unidades de información fundamentales de una computadora cuántica, los bits cuánticos. Sin embargo, estos estados cuánticos son frágiles. Incluso la más mínima fluctuación de temperatura, una leve perturbación electromagnética o el mero “ruido” ambiental pueden destruir rápidamente cualquier información almacenada en el sistema.

Por desgracia, los sistemas de refrigeración actuales también generan “ruido” que amenaza a la frágil información cuántica que deben proteger.

Ahora, unos científicos han desarrollado un tipo completamente nuevo de refrigerador: uno cuántico y reducido a su mínima expresión, que está impulsado en parte por el propio “ruido” generado. Este refrigerador usa el “ruido” para enfriar, en vez de intentar eliminarlo; y permite un control muy preciso de los flujos de calor y energía. Gracias a todo ello, podría desempeñar un papel importante en la creación de computadoras cuánticas mucho mayores que las más grandes que hoy en día es factible construir.

Este singular refrigerador es obra de un equipo integrado, entre otros, por Simon Sundelin y Simone Gasparinetti, de la Universidad Chalmers de Tecnología en Gotemburgo, Suecia.