Café, copa, puro y postre tras una gran comilona es fuente de sinsabores para quien padece reflujo gastroesofágico de forma más continuada.
Una dolencia que puede llegar incluso a necesitar de intervención quirúrgica si fallan las opciones farmacológicas y las de cambio de estilo de vida.
Sus causas, síntomas y tratamientos han sido abordados por el doctor José Antonio Pajares Díaz, médico del aparato digestivo del Hospital Nuestra Señora del Rosario, en la charla inaugural ‘Martes de Salud’, a la que EFEsalud ha asistido.
En primer lugar, el especialista ha explicado que el estómago genera ácido clorhídrico para descomponer los alimentos.
Se trata de un ácido muy fuerte que si lo echásemos en cualquier superficie la dañaría, incluso el acero inoxidable.
Pero el estómago es capaz de mantener esa sustancia “sin tener ningún tipo de lesión porque tiene unos mecanismos de producción de mucosa que consiguen mantener ese ácido sin dificultad”.
El problema
El problema comienza cuando la válvula o especie de anillo muscular que hace de frontera entre el estómago y el esófago no se cierra bien.
Entonces es cuando el contenido del estómago sube hacia el esófago y “nos produce quemazón porque el esófago no está preparado para tener esa sustancia”.
Esto se produce por la presión de dentro del estómago hacia la válvula del esófago, que tiene que ser capaz de abrirse para que baje la comida pero cerrarse para que no suba el ácido del estómago..
Según este especialista hay diferentes circunstancias que hacen que esta presión sea mayor.
Por ejemplo, el tipo de alimentos que a veces hacen que el estómago “se vacíe más despacio y se acumule más contenido, más comida y más ácido.”
También la hernia de hiato favorece el reflujo gastroesofágico.
Pero no es lo mismo el reflujo que la enfermedad por reflujo, que padece más del 10 % por ciento de la población en la sociedad occidental.
Reflujo gastroesofágico: síntomas
La sensación de regurgitación y la pirosis o quemazón – ese ardor que se nota a veces después de una comida- son dos parámetros indicativos de reflujo gastroesofágico.
Por lo que “no hace falta hacer más pruebas, son tan típicos esos síntomas que ya podemos decir lo que pasa”.
Pero hay otras manifestaciones que no son tan evidentes, como puede ser el dolor torácico o dificultad para tragar.
En el dolor torácico siempre hay que descartar primero que pueda deberse a un infarto o angina de pecho.
Una pHmetría
En este caso hay que hacer pruebas como una endoscopia para confirmar si esto es así o descartar otras enfermedades “y si no queda claro se puede hacer una prueba llamada pHmetría”.
Esta prueba mide el ph del esófago a lo largo de 24 horas.
Si está muy bajo significa que hay ácido que viene del estómago y si es en un número excesivo de reflujos, de intensidad y duración suficiente “se puede catalogar como patológico y hay que poner tratamiento”.
Complicaciones y daños estructurales
Uno de los daños que puede provocar el reflujo gastroesofágico es la esofagitis, y se puede revertir con un tratamiento farmacológico puntual.
Y si existe un proceso de inflamación constante, el esófago se defiende haciendo una cicatriz.
“Pero una cicatriz en una estructura circular provoca que, poco a poco, se vaya estrechando y esto produce estenosis, es decir dificultad para tragar, sobre todo alimentos más sólidos o más compactos”.
Hay veces que lo que sucede es que el esófago cambia su mucosa por una muy parecida a la que funciona en el estómago y resiste por tanto mejor el ácido que le llega desde este ultimo órgano.
Otras, sin embargo, modifica a una mucosa de tipo intestinal que es susceptible de acumular alteraciones en el genoma de las células y puede degenerar en un tumor maligno.
“Son complicaciones poco frecuentes, pero hay que tratarlas adecuadamente para evitarlo”.
Daños fuera del esófago
Existen también daños que se localizan fuera del esófago asociados al reflujo como la laringitis, el asma o la tos crónica.
Hay otros problemas respiratorios que no está tan claro que tengan un relación directa, pero a veces merece la pena explorar si hay reflujo gastroesofágico.
“Sobre todo en casos refractarios de otitis media, sinusitis recurrente y en caso de fibrosis pulmonar.”
Alimentos, posturas y sobrepeso
En el tratamiento del reflujo gastroesofágico básicamente hay dos enfoques.
“El más fácil es el farmacológico y los más difíciles son los cambios en el estilo de vida”, aunque ambos son importantes.














