Agricultores, ganaderos y gerentes de hoteles y restaurantes respiraron aliviados la semana pasada cuando el presidente Donald Trump ordenó una pausa en las redadas migratorias que afectaban a esas industrias y ahuyentaban a los trabajadores nacidos en el extranjero.

“Por fin hubo una sensación de calma”, dijo Rebecca Shi, directora general de la American Business Immigration Coalition (Coalición Estadounidense de Inmigración Empresarial).