La verdadera utilidad de unos ornamentos de la edad de piedra agregados o agregables a ropa que consisten en dientes de alce sujetos pero con libertad de moverse y chocar, se ha podido descubrir gracias a unas marcas de desgaste que aportaron una pista del tipo de movimiento al que tales ornamentos o instrumentos habían sido sometidos repetidamente, y a las pruebas de movimiento corporal llevando puestas reproducciones del ornamento percusivo.

La arqueóloga Riitta Rainio, de la Universidad de Helsinki en Finlandia, pudo comprobarlo por sí misma, gracias a sus conocimientos prácticos de danza. Tras horas probando diversos movimientos corporales llevando puestos ornamentos como los hallados en excavaciones arqueológicas, consiguió encontrar los movimientos que más claramente hacían sonar esos ornamentos con función de instrumento musical percusivo, y que, por tanto reproducían el estilo de danza que debieron ejecutar las personas de la edad de piedra que empleaban esos conjuntos de dientes de alce. El sonido que generan al bailar adecuadamente con ellos puestos se parece al de cascabeles de tiempos más modernos y permite crear estructuras rítmicas. Además, dependiendo de la intensidad de los movimientos, la textura del sonido puede adoptar uno de dos estilos bien diferenciados.

Los dientes del conjunto que llevó puesto Rainio al danzar fueron analizados antes y después de la danza, en busca de marcas microscópicas generadas por los choques entre dientes al bailar. Se detectaron marcas sutiles pero reveladoras. Estas marcas se compararon con las de ornamentos originales de ese tipo procedentes de cuatro tumbas en el cementerio de Yuzhniy Oleniy Ostrov en Carelia, en el noroeste de Rusia. Ese cementerio es el más grande conocido de todos los cementerios mesolíticos del norte de Europa.

Evgeny Girya, arqueólogo de la Academia Rusa de Ciencias especializado en micromarcas, documentó y analizó las marcas de desgaste de los dientes de alce encontrados en las tumbas. Comparando los diversos tipos de marcas de desgaste en cada caso, observó un claro parecido entre el tipo de desgaste de los dientes que usó Rainio al danzar y los de la Edad de Piedra. Las marcas en los dientes de la Edad de Piedra eran más profundas y extensas, lo que encajaría con haber sido usados muchas más horas que las que pasó bailando Rainio. Según Girya, los resultados demuestran que las marcas en los dientes de los ornamentos de la Edad de Piedra son el resultado de una actividad similar a la danza ejecutada por Rainio.