Si luego de una cortadura, quemadura o cirugía, tu piel ha quedado marcada por una cicatriz más extensa de lo normal, gruesa y abultada, posiblemente estás lidiando con un queloide.
En dermatología se define como una afección en la cual se da un crecimiento anormal de una cicatriz, luego de una lesión en la piel. A diferencia de las cicatrices normales (planas y suaves), los queloides sobresalen. Son de color más oscuro que la piel circundante y con mucha frecuencia provocan prurito (comezón) y dolor.
Así lo explica Chantal Hernández, dermatóloga clínica y cosmética, quien, además, señala las causas que inciden en la aparición de esta anomalía. La primera es la predisposición genética. Resalta que las personas con antecedentes familiares de queloides tienen un mayor riesgo de desarrollarlos.
Otra causa es el tipo de lesión. Las heridas más profundas, como las quemaduras graves o cirugías, tienen un mayor riesgo de convertirse en queloides.
Asimismo, los fototipos de piel oscuros sufren con mayor frecuencia este mal.














