Cuando alguien finge tristeza para manipular o engañar, solemos decir que «llora lágrimas de cocodrilo». Pero ¿sabías que esta expresión popular tiene una base biológica real?

 

El origen de la expresión «lágrimas de cocodrilo»

 

La frase proviene de textos medievales europeos, donde se decía que los cocodrilos lloraban mientras devoraban a sus presas, una imagen poderosa que capturó la imaginación colectiva. Esta idea llegó incluso a la literatura renacentista y fue popularizada por escritores como William Shakespeare.

 

Pero ¿lloran realmente los cocodrilos? ¿O todo es parte de un mito persistente?

 

Sí, los cocodrilos sí producen lágrimas

 

La respuesta corta es: sí, los cocodrilos realmente producen lágrimas. Pero no por las razones emocionales que suele sugerir el dicho.

 

Los cocodrilos, al igual que muchos otros reptiles, tienen glándulas lacrimales que secretan lágrimas. Estas lágrimas cumplen una función esencialmente biológica, no emocional: lubricar el ojo, limpiar impurezas y mantener la salud ocular.

 

Un estudio realizado en 2006 por la neuróloga Shanna H. Swan y el oftalmólogo D. Malcolm Shaner, y publicado en la revista BioScience, confirmó que algunos cocodrilos (como el caimán y el aligátor) liberan lágrimas mientras comen, probablemente como resultado de la presión ejercida sobre las glándulas alrededor de la mandíbula durante el acto de masticar.