Desde la cresta de una ola en el mar hasta la superficie de un vaso de agua, en el punto en el que el aire entra en contacto con un líquido siempre se producen pequeñas fluctuaciones de densidad. Hasta ahora, se pensaba que los átomos en estas zonas se comportaban como si estuvieran en una “piel de tambor”, basada en la suposición de que la tensión superficial entre ambos elementos hacía que el agua se tensase como un tambor y actuase como tal cuando se perturbaba. Aunque esto es correcto a escalas grandes, a pequeña escala esta suposición falla, según diversos experimentos y simulaciones por ordenador realizados en las últimas décadas. Un grupo de matemáticos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) (España) y del Imperial College de Londres han propuesto, en un artículo publicado recientemente en Nature Physics, un nuevo modelo que resuelve este problema.

Cuando los materiales se encuentran en estado sólido, sus átomos están dispuestos en patrones muy uniformes, como cuadrículas, láminas y entramados. Esto quiere decir que, conociendo la posición de un átomo, se puede deducir la posición de todos los átomos vecinos. Sin embargo, en líquidos y gases, la disposición de los átomos es muy diferente, puesto que se encuentran sujetos a un movimiento desordenado. A raíz de este movimiento, los átomos pueden agruparse brevemente en un punto, lo que conlleva una mayor densidad instantánea, y luego separarse. Esto sólo ocurre a escalas microscópicas; a gran escala somos incapaces de apreciar este comportamiento.