SAN CRISTOBAL.–  Desde los inicios del fenómeno de la transculturación a traves de los programas denominados enlatados, de poco contenido positivo, pero de mucha facturación para los dueños de canales televisivos, entiendo que empieza la debacle de la programación de calidad de contenido local en la televisión dominicana.

Recuerden que el nuestro es un país consumista y en ese renglón nos gusta que nos impongan lo de otras naciones desarrolladas más que la nuestra, como tercermundista que somos, a la mayoría de los nuestros le gusta la cantidad, no la calidad.

Todo esto, combinado con el posicionamiento de figuras de otros paises, muchas veces con lo que algunos conocedores de la mente denominan que tienen «conductas desviadas», los que a mi modo de ver son muy pocos, pero que tienen su «público»; son causas y consecuencias por las cuales la tv dominicana va por el derrumbadero.

Otro de los casos que podemos citar consiste en la imposición del cambio en la cultura de valores, qué quiero decir con esto, que el sistema te está imponiendo algunos cambios en los patrones conductuales del público que consume los productos programáticos de la mayoría en la tv local, que siempre serán los jóvenes.

Asimismo se nos presenta la facilidad con la que las figuras de la televisión pueden entrar a los espacios, siempre con muy raras excepciones, precisamente por eso del tema de que mientras más «likes» te den, mayor es tu popularidad en tal o cual programa, y basado en eso cuantos disparatosos hay y cuanto disparate hacen.

Precisamente hace unas semanas estuve en un establecimiento comercial junto a un colega periodista y mirando un programa me hablaba de una joven con «mucha bonitura», pero que a la vez no tenía «nada en el caco». Este es otro caso.

Lo que quiero dejar en el ánimo de estas cuartillas que he escrito sobre el tema en cuestión es que al final la calidad
en la programación de la televisión local se debe imponer por encima de las adversidades planteadas.En ese sentido creo en lo que dice Tony Dandrades «algo se está gestando».

Por Oscar Gómez