Cualquiera que tenga una empresa hoy en día sabe lo difícil que resulta dirigirla. Porque, pese a lo que muchos creen, la gerencia no solo debe preocuparse por diseñar productos atractivos o conquistar nuevos mercados, sino que también debe lidiar a diario con una maraña de obligaciones administrativas, un marco regulatorio que cambia constantemente y la necesidad de proteger unos márgenes de beneficio cada vez más ajustados.

Y para ello ya no basta pedirle al equipo que eche más horas frente al ordenador, sino que toca reestructurar por completo la operativa a fin de adaptarla a los nuevos tiempos. Es decir, se hace necesario implementar un proceso de digitalización mediante la integración de un ecosistema tecnológico que acabe con los cuellos de botella, blinde el cumplimiento normativo y devuelva el foco estratégico a la organización.

Sistemas de facturación electrónica

Puede que la inminente obligatoriedad de establecer la factura electrónica en las relaciones entre empresas y profesionales (B2B), impulsada por normativas como la Ley Antifraude y la Ley Crea y Crece, sea el pistoletazo de salida que necesitan las organizaciones españolas para comenzar a adaptar sus procesos. Puesto que la Administración Pública persigue la transparencia total, y las compañías necesitan herramientas que garanticen la legibilidad, autenticidad e integridad de todos sus documentos comerciales sin ralentizar el trabajo diario.

Sin embargo, no podemos olvidar que adoptar un programa de facturación digital va mucho más allá de cumplir con una obligación; representa una importante mejora en la gestión financiera del negocio:

Eficiencia económica y medioambiental: suprimir el papel, la impresión y los envíos postales, además de beneficiar la sostenibilidad del planeta, reduce costes operativos directos gracias a las transmisiones digitales automáticas.
Seguridad por encriptación: la información financiera viaja protegida bajo estrictos protocolos de cifrado, haciendo inviable la interceptación o alteración malintencionada de los datos y erradicando el peligro de pérdida o destrucción de los ficheros físicos.
Trazabilidad y control total: la gerencia obtiene una visibilidad absoluta sobre el ciclo de vida de cada documento comercial. Sabe exactamente cuándo se ha emitido, recibido, procesado o abonado cada factura.

Para echar a andar esta transición sin sobresaltos, algunos expertos recomiendan apoyarse en soluciones como CEGID Yet, un software de facturación electrónica diseñado para interactuar con cualquier cliente o proveedor, sin importar el sector. Este destaca principalmente por su versatilidad para trabajar con múltiples formatos digitales y su capacidad de adaptación a empresas de cualquier tamaño. Pues, al estar plenamente preparado para responder a los estándares normativos vigentes (incluyendo las especificaciones del sistema Verifactu), libera por completo a la gerencia de las preocupaciones regulatorias, permitiéndole centrar toda su atención en hacer crecer el negocio.