Michael Sable es un comediante y gerente de comunicaciones estadounidense que se mudó de Washington D.C. a Dublín en 2016.

Sable, quien usa su experiencia como estadounidense residente en la República de Irlanda para sus monólogos, cuenta que, cuando llegó, muchos irlandeses que conoció se sorprendieron de su decisión, pero ahora ya no le dan importancia.

«He notado que, con el paso de los años, la gente se muestra cada vez menos incrédula al saber que un estadounidense se ha mudado a Irlanda», afirma.

Sable es uno de los muchos que se han trasladado a Irlanda desde Estados Unidos. Los datos más recientes muestran que la cifra casi se duplicó pasando de 4.900 a 9.600 entre 2024 y 2025, superando el número de irlandeses que se dirigen en sentido contrario.

Esto coincide con el hecho de que EE.UU. registró más emigrantes que inmigrantes el año pasado, según un informe del centro de estudios estadounidense Brookings Institution. Según el informe, esta es la primera vez que ocurre algo así «en al menos medio siglo».

El centro de estudios destacó los «cambios drásticos en la política migratoria» durante el segundo gobierno del presidente Trump, incluyendo un mayor número de deportaciones de trabajadores extranjeros indocumentados y las reformas por parte de la Casa Blanca del programa estadounidense de acogida de refugiados.

De otro lado, el Wall Street Journal afirma que cada vez más ciudadanos estadounidenses optan por emigrar al extranjero. El medio calculó que «al menos 180.000 estadounidenses» abandonaron voluntariamente EE.UU. en 2025, cifra que, según el informe, representa un récord histórico.