El botín que cuatro ladrones robaron del Museo Louvre de París el último domingo consiste en piezas de la historia francesa y es de un valor inestimable: tiaras, broches y collares, incluyendo algunos de la época de Napoleón III. Todavía no se ha encontrado rastro alguno de las joyas robadas. El asalto al Louvre ha conmocionado, pero se suma a una larga lista de descarados robos de obras de arte.
Dresde 2019: El robo en la Bóveda Verde
El 25 de noviembre de 2019, dos hombres enmascarados irrumpieron en el Palacio Real de Dresde. Con un hacha, destrozaron las vitrinas de la Bóveda Verde y robaron 21 piezas de joyería que contenían alrededor de 4.300 diamantes y piedras de talla brillante, cuyo valor se estima en más de 116 millones de euros.
Detrás del asalto estaban miembros del clan Remmo, una gran familia de origen árabe de Berlín que ya había saltado al ojo público anteriormente por sus espectaculares robos. Parte del botín fue recuperado en 2022 tras las confesiones, pero muchas joyas siguen desaparecidas hasta la fecha.
El caso demuestra cómo las estructuras de los clanes han convertido el robo de arte en un negocio profesional: organizado, preciso y sin escrúpulos, a pesar de las dificultades para vender los bienes robados.














