Las inteligencias artificiales basadas en redes neurales, sistemas así llamados por emular la arquitectura cerebral de los animales, sufren a veces un problema grave y repentino que es descrito como una amnesia catastrófica.

 

Esta “amnesia” puede desencadenarse cuando una red neural profunda es adiestrada para que aprenda una nueva tarea. Ocurre porque una nueva optimización tiende a grabarse encima de la anterior, borrándola y sustituyéndola. Un cerebro vivo no sufre este problema porque puede regular el grado de cambio sináptico. A esta capacidad se la puede definir como metaplasticidad.

 

Se cree que solo a través de la aplicación de diferentes grados de plasticidad puede nuestro cerebro aprender permanentemente nuevas cosas sin olvidar contenidos antiguos importantes. Unos científicos han hallado un modo de reproducir esta habilidad en componentes artificiales.