Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) (España) están aplicando nuevos materiales para detectar en los alimentos que ingerimos compuestos perjudiciales y sustancias beneficiosas para la salud. La calidad y seguridad alimentaria constituye, hoy en día, una de las principales preocupaciones dentro del ámbito alimentario que conlleva hacer frente a nuevos retos para garantizar la salud de los consumidores y satisfacer sus demandas cada vez más exigentes.

 

Este hecho ha generado la necesidad de los investigadores de la URJC de desarrollar nuevas metodologías analíticas avanzadas que permitieran detectar situaciones que pudieran incidir negativamente en la calidad y seguridad alimentaria, y cuya posterior implantación pueda constituir la base de tecnologías eficaces que vayan destinadas a mejorar la calidad y seguridad de los alimentos.

 

Dada la complejidad de los alimentos, su análisis requiere de un adecuado tratamiento previo, siendo ésta una de las etapas más laboriosas de cualquier método analítico. En este sentido, la tendencia actual se encamina hacia el desarrollo de nuevos materiales lo que, combinado con potentes técnicas instrumentales de análisis rápidas, sensibles y selectivas, da lugar a metodologías rápidas, eficaces y respetuosas con el medio ambiente como la que los investigadores están llevando a cabo.

 

En esa línea y tras cuatro años de trabajo dentro del proyecto AVANSECAL-CM, los investigadores del Grupo de Química Analítica Aplicada a medio ambiente, alimentos y fármacos de la URJC han demostrado la importancia de utilizar sílices mesoestructuradas en el desarrollo de metodologías analíticas que permiten detectar y controlar la presencia de compuestos perjudiciales para la salud (fármacos, hormonas, pesticidas, etc.) en aguas y alimentos como leches y carnes.