Las diferencias del estado de salud entre individuos a edades avanzadas son el resultado de las predisposiciones genéticas y las respuestas fisiológicas al estilo de vida, la alimentación o la calidad del sueño a lo largo de la vida. La edad cronológica es un indicador que refleja los riesgos generales de morbilidad y mortalidad. Sin embargo, solo es un indicador aproximado del deterioro fisiológico. Una alternativa es atender a la edad biológica, un indicador del cambio biológico acumulado que se refleja en los marcadores de los principales sistemas fisiológicos.

 

Un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España propone dos vías para estimar la edad biológica y predecir la esperanza de vida de una persona con más precisión y más fiabilidad que las técnicas convencionales.

 

“Tener una edad biológica superior a la cronológica implica un mayor riesgo de morir a una edad temprana”, explica Alberto Palloni, investigador del CSIC en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía. Según Palloni, “el cálculo de la edad biológica es relativamente fácil porque se utiliza información que se obtiene de manera rutinaria: talla, peso, presión arterial y medidas bioquímicas de sangre, como glucosa o colesterol. Esto podría ayudar al diagnóstico temprano del deterioro fisiológico y anticipar posibles problemas de salud y otras condiciones de salud subyacentes”.

 

La investigación propone dos vías de estimación: la estimación dependiente y la estimación no-dependiente.  En ambos casos, el deterioro biológico se obtiene a través de un modelo de ecuaciones estructurales (una técnica de análisis estadístico multivariante) y se asocia con información adicional. “En la estimación dependiente, el deterioro biológico se asocia con el riesgo de morir, de forma que la edad biológica resultante es un indicador muy preciso de muerte prematura. Esta forma de estimación permite asociar el deterioro biológico no solo con el riesgo de morir sino con otros indicadores de enfermedad futura, por ejemplo, el riesgo de tener una discapacidad o una enfermedad cardiovascular. Por su parte, en la estimación no-dependiente, el deterioro biológico se asocia con la edad cronológica para estimar la edad biológica, no depende de información adicional”, apunta el investigador del CSIC.