Unos científicos han creado una nueva piel robótica con capacidad sensorial táctil casi tan buena como la humana.

 

Esta piel además es muy duradera y barata.

 

La piel robótica se puede agregar, por ejemplo, a una mano robótica como un guante, lo que permite al robot obtener información táctil sobre su entorno de una manera similar a como lo hacemos los humanos.

 

El método de fabricación de esta nueva piel es fácil y permite darle a la masa de piel la forma deseada, aunque sea compleja como por ejemplo un guante hecho a la medida para una determinada mano robótica.

 

A diferencia de otras pieles robóticas con sensibilidad táctil, que suelen funcionar mediante sensores integrados en áreas pequeñas y requieren diferentes sensores para detectar distintos tipos de tacto, la nueva piel robótica es en su totalidad un sensor, lo que la acerca a la piel humana, nuestro sistema sensorial táctil.

 

Aunque la nueva piel robótica no es tan sensible como la humana, puede detectar señales de más de 860.000 diminutas vías en el material, lo que le permite reconocer diferentes tipos de sensaciones táctiles y de presión, como el toque de un dedo, una superficie caliente, otra fría, daños causados ​​por cortes o punzadas, o el contacto simultáneo de varios puntos, todo ello gracias a un solo material.