A Noemí López nunca le dio vergüenza vender frutas en la Autopista Duarte, en uno de los tramos de La Vega, de donde es oriunda. En ese oficio que comenzó a los ocho años y todavía estando en la universidad seguía haciendo, veía el empuje para lograr convertirse en una profesional. Es una mujer con coraje.
“Nunca he permitido que mis circunstancias decidan quién soy y quién voy a ser”. Esta cita define su fortaleza y el porqué hoy, fruto de su perseverancia, entrega y fuerza de voluntad se convirtió en una profesional que transforma vidas en Estados Unidos a través de la Psicología.
Nunca se rindió. Con el tiempo iba notando que algo faltaba en su vida, pero, pese a su corta edad, no lograba saber qué le afectaba. De adulta, sí descubrió que parte de esas emociones que la invadían eran responsabilidad del divorcio de sus padres, José Alberto López y Petronila Calderón, sucedido cuando ella apenas tenía dos años.














