Un grupo internacional de investigadores ha dado uno de los primeros pasos importantes para encontrar los cambios biológicos en el cerebro que impulsan el trastorno del espectro alcohólico fetal (FASD). El nuevo trabajo que utiliza la teoría del caos para analizar las señales cerebrales, discutido este mes en la revista Chaos, de AIP Publishing, muestra los efectos a largo plazo.
Los investigadores encontraron que los adolescentes que fueron expuestos al alcohol mientras estaban en el útero mostraron conexiones cerebrales alteradas que eran consistentes con un rendimiento cognitivo deteriorado. Sus hallazgos fueron alcanzados midiendo las respuestas de una técnica de imágenes cerebrales llamada magnetoencefalografía (MEG) y luego analizándolas con herramientas desarrolladas utilizando la teoría del caos.
FASD es una de las principales causas de discapacidad intelectual en todo el mundo y está vinculado a una amplia gama de problemas neurológicos, incluido el TDAH. Si bien la teoría prevaleciente vincula el consumo de alcohol de las mujeres embarazadas con las discapacidades cognitivas de los niños, sigue habiendo dudas sobre la magnitud de este efecto. A pesar del vínculo conocido, los investigadores no están seguros del mecanismo preciso mediante el cual el alcohol altera el cerebro en desarrollo.
Los esfuerzos del grupo marcan una de las primeras veces que los investigadores han podido cuantificar los efectos de la exposición al alcohol en el cerebro en desarrollo.
«El documento proporciona importantes resultados integradores para el campo de FASD», dijo Julia Stephen, autora del artículo. «Estos resultados pueden indicar que las medidas sensoriales simples pueden proporcionar sensibilidad para los déficits cerebrales que afectan el dominio cognitivo más amplio».
Los intentos anteriores de estudiar los circuitos cerebrales en individuos afectados se vieron obstaculizados por la dificultad de sacar conclusiones a partir de datos complicados de MEG.














