La pequeña de 9 años es de Tupungato. Tenía 110 heridas. Fue operada en el Scaravelli, en Tunuyán, y tras 4 horas de cirugía fue trasladada al pediátrico Humberto Notti.
Una niña de 9 años estuvo a punto de perder la vida tras haber sido atacada por el perro de un vecino, en el distrito del Cordón del Plata en Tupungato. Unos policías que hacían rondas por el lugar, la mañana del domingo, la encontraron sola en un callejón. Presentaba hipotermia, había perdido mucha sangre y tenía más de 110 heridas en todo su cuerpo.
El hecho ha conmocionado a la comunidad local. De no haber sido compensada con una cirugía que demoró más de cuatro horas en el hospital Scaravelli de Tunuyán, la pequeña tenía muy pocas chances de sobrevivir. Ahora, se encuentra estable -y con permanente control del Servicio Clínico y de Terapia- en el centro pediátrico Humberto Notti, de Guaymallén.
El estado en que la niña arribó, el domingo al mediodía, a la guardia del Scaravelli impactó fuertemente a los profesionales del hospital regional en el Valle de Uco. “Nunca habíamos visto un ataque canino tan violento y debió pasar bastante tiempo desde el incidente, hasta que encontraron a la niña, porque además estaba hipotérmica e hipotensa, por toda la sangre que había perdido”, contó la cirujana pediátrica Vanesa Rodríguez.
En realidad, nadie sabe bien cómo fue la agresión, porque la pequeña caminaba sola por el callejón cuando fue embestida por el perro del vecino. Según relataron luego los familiares, la nena había quedado en la casa de un familiar a su cuidado, mientras sus padres habían ido a la iglesia. Sin embargo, dicen que la niña quiso volverse sola caminando a su vivienda.
Lo cierto es que, cerca de las 11, unos policías de la Comisaría 20 de Tupungato la distinguieron tirada en un callejón del Cordón del Plata, cuando pasaban con el móvil por el lugar. Había perdido mucha sangre, estaba con hipotermia -cabe recordar que la zona estaba toda nevada, pues en Tupungato hubo una acumulación nívea superior a los 15 centímetros- y presentaba serias lastimaduras en la zona cervical, los glúteos, los miembros inferiores y el abdomen, con una punzante que llegó casi hasta los órganos.
Frente a tal panorama, los uniformados llamaron enseguida a la ambulancia y la trasladaron al hospital departamental General Las Heras. Allí, lograron compensarle la temperatura y la presión y la derivaron al Scaravelli.
“Felizmente, las heridas no significaron un compromiso vascular, pero la del abdomen era muy profunda y con alto riesgo de infección. De todos modos, requirió de transfusión de sangre para compensarle la presión”, contó la doctora. La operación duró más de cuatro horas, dada la cantidad y gravedad de las heridas. Los profesionales sostienen que, difícilmente, hubiera logrado llegar con vida hasta el Notti.
Al parecer, no existió una denuncia por el caso. “Si bien salió bien de la cirugía, necesitaba ser derivada al Notti, porque tiene un alto riesgo de sufrir una infección o descompensación. Requiere un control estricto y un tratamiento riguroso del dolor y antibiótico”, explicó la médica, que trabajó junto a sus colegas Federico Sánchez Estevez y Antonio Estevez, con quienes lleva adelante el equipo de Cirugía Pediátrica, que funciona hace un año en el Valle de Uco.
En el corto tiempo de funcionamiento, este servicio logró evitar 600 traslados al hospital pediátrico de Gran Mendoza. Tiene un alto nivel de demanda, ya realizó más de 300 cirugías en el año y tiene un lista de espera de 1 a 3 meses de operaciones programadas. Atiende y hace seguimiento de niños desde 0 días hasta los 15 años en el Scaravelli.














