«Nuestros enemigos son sus enemigos», dijo este miércoles el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un encendido discurso ante el Congreso de Estados Unidos, en el que defendió la guerra en Gaza, calificó a Irán de «eje del terror» y abogó por una Gaza «desradicalizada».
Para su cuarto discurso ante el Congreso, todo un récord para un líder extranjero, Netanyahu fue acogido entre aplausos y vítores de los republicanos que lo recibieron en pie, mientras los demócratas, descontentos con la forma en la que libra la guerra en Gaza, permanecían sentados.
«Para que triunfen las fuerzas de la civilización, Estados Unidos e Israel deben permanecer unidos», dijo Netanyahu, cuya llegada a Washington armó un gran alboroto.
Cerca del Congreso miles de manifestantes protestaron, algunos de ellos con banderas palestinas, y en interior de la Cámara de Representantes cinco personas fueron detenidas porque «interrumpieron» el discurso, escribió en X la policía del Capitolio.
El dirigente tenía en el punto de mira a Irán, el enemigo por antonomasia de Israel.














