Con el lanzamiento al espacio del pasado 18 de marzo y las comprobaciones realizadas desde entonces, se ha hecho realidad un gran avance en el camino europeo hacia una navegación por satélite más resiliente.

Los dos primeros satélites de la misión de demostración en órbita Celeste se han convertido para la Agencia Espacial Europea (ESA) en ventanas de exploración de la navegación por satélite basada en órbitas terrestres bajas.

Esos dos satélites despegaron desde Nueva Zelanda a bordo del cohete Electron de Rocket Lab, con la misión de comenzar a probar una banda complementaria en órbita terrestre baja para la constelación Galileo.

Los dos satélites fueron construidos respectivamente por las empresas GMV y Thales Alenia Space.

Ambos satélites validarán tecnologías clave y nuevas capacidades de señal y servicio, y pondrán en uso las frecuencias necesarias en las señales de banda L y S para la fase operativa de la misión, de conformidad con la normativa de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Los lanzamientos adicionales en 2027, permitirán que la misión alcance su configuración completa de 11 naves espaciales en órbita, lo que ofrecerá una amplia gama de oportunidades de experimentación en diferentes bandas de frecuencia, entornos de usuario y aplicaciones.