En los últimos años la palabra «narcisista» se menciona indiscriminadamente para describir a quien piensa en sí mismo, busca reconocimiento o toma decisiones que no complacen a los demás.
Sin embargo, conviene distinguir que: cuidar de uno mismo no es lo mismo que padecer un trastorno narcisista de la personalidad.
Tener la capacidad de reconocer y atender las propias necesidades, o negarse a vivir condicionado por las expectativas ajenas, tampoco debería considerarse siquiera como algunos llaman “egoísmo sano”. El respeto y el cuidado propio pueden coexistir con la generosidad, la empatía y el interés genuino por los demás.
Una persona debe poder actuar de acuerdo con sus preferencias: elegir descansar en lugar de asistir a un compromiso para el que se siente indispuesto, terminar una relación que le hace daño, reservar parte de sus ingresos para sus propias necesidades o negarse a asumir responsabilidades que no le corresponden.














