Cientos de personas, mayormente en vehículos, pasan a diario frente a este monumento sin echarle siquiera una mirada. Es el Fuerte de la Concepción, en Santo Domingo, Primera Ciudad del Nuevo Mundo. En su entorno desde la calle Mercedes, por la Palo Hincado hasta la avenida Mella, lo contemplo en una de mis excursiones culturales con mi hijo Alexis. A esta hora de la mañana, el resplandor solar y los edificios que le quedan detrás difuminan en cierta medida el contorno de sus muros, levantados en cantería hasta el cordón y en tapia las cañoneras.

Este bastión, ejemplo de la arquitectura militar española del siglo XVII trasladada a las Indias, fue en tiempos de la colonia parte de sus principales defensas. Construído en 1678 en la llamada Punta de Lemba, recibió el nombre de la Concepción por el fervor mariano de quien era en ese entonces presidente de la Real Audiencia, Francisco de Segura Sandoval y Castilla. ‘Hay noticias de que hizo entronizar en él una imagen de la Virgen, pero se ignora como era ésta y en que parte fue colocada’. La cita es de mi madre, Maria Ugarte, (qepd). Se dice que dicha obra artística era una escultura en piedra, atribuyéndose su autoría a Rafael de Contreras.

El 27 de febrero de 1884 en el interior del fuerte, cuyo  terraplén carecía del relleno, fue inaugurada la estación principal del tranvía urbano y también sus establos. Es que el tranvía era de tracción animal. Pocos años duró empero la terminal. En 1904 un incendio la destruyó, aunque sin perjudicar la estructura del fuerte.

Tras largo tiempo en abandono se realizó su restauración en la década de 1970, restableciéndose el terraplén y reconstruyéndose el resto de los elementos faltantes, entre otros los peldaños destinados a los soldados de infantería. Desde la esquina donde nos encontramos vemos su rampa central por la que subían los cañones, y en la dirección noroeste la garita.

La puesta en valor de este monumento dio lugar a la demolición de algunos edificios. Entre ellos, recuerda Alexis, aquel donde funcionaba el Mario, conocido restaurante de comida china.

En la cercanía

Casi frente al Fuerte de la Concepción se levanta la que era principal estación de bomberos durante la dictadura de Trujillo. En ese entonces tocaban la sirena en horas puntuales tocaban su sirena y cuando ocurría un hecho relevante, nacional o internacional, como el fin de la II Guerra Mundial. El sonido se podía escuchar a varios kilómetros a la redonda.