Una investigación exhaustiva sobre murciélagos de la especie Trachops cirrhosus revela que estas pequeñas pero feroces bestezuelas cazan siguiendo tácticas típicas de los grandes felinos, algo sorprendente porque vulnera lo que parecía una ley inmutable dictada por el peso corporal y las reservas energéticas almacenables. Además, proporcionalmente al pequeño peso de estos murciélagos, resulta que pueden llegar a cazar más que los mismísimos leones. Se trata de depredadores increíblemente eficientes. Parece que, por algún motivo, la evolución los ha perfeccionado hasta extremos asombrosos.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo internacional encabezado por Leonie Baier, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, y ahora en el Centro de Biodiversidad Naturalis de Leiden, Países Bajos.
Para descubrir cómo cazan en estado salvaje los murciélagos Trachops cirrhosus, típicos de los bosques de Panamá, el equipo de investigación equipó a 20 de ellos con mochilas miniaturizadas que registraban cada movimiento y sonido, incluyendo los del entorno.
Los datos revelaron algo sorprendente: estos murciélagos cazan presas grandes como ranas, aves y pequeños mamíferos, utilizando una estrategia de acecho combinada con un sentido del oído excepcionalmente sensible que les permite captar los sonidos que emiten sus presas. De esta manera, pueden localizar rápidamente a presas grandes y atacarlas con mínimo esfuerzo.
El estudio revela que estos murciélagos pueden consumir en una sola comida una cantidad de alimento que pesa casi lo mismo que su propio cuerpo (30 gramos). Esto los convierte en uno de los depredadores energéticamente más eficientes del planeta.














