Las enanas marrones con astros con menos masa que una estrella pero más que un planeta. No son lo primero porque su masa es inferior a la mínima que necesita un astro para iniciar las reacciones de fusión nuclear estelares. Tampoco se las puede considerar lo segundo porque su masa es tan grande que las dota de unas características físicas que no encajan en la definición de planeta.
Una enana marrón descubierta en 2020, ubicada a unos 50 años-luz de la Tierra, ha recibido el llamativo apodo de “El Accidente” por lo anómalo de varias de sus características.
Se trata de un astro muy viejo, que se formó en algún periodo de hace entre 10.000 millones de años y 12.000 millones, o sea en la infancia del universo. Esto lo convierte en una de las enanas marrones más antiguas conocidas.
En la época en la que El Accidente se formó, el universo era muy distinto a como es ahora. Las estrellas todavía no habían enriquecido sustancialmente el cosmos con elementos químicos. El hidrógeno y el helio eran casi los únicos que existían.
A lo largo de millones y millones de años, elementos como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno se forjaron en los núcleos de muchas estrellas, que luego los esparcieron por el cosmos cuando estallaron al final de sus vidas. Eso hizo que tales elementos se volvieran bastante abundantes en el cosmos, por lo que los planetas y estrellas que se han formado más recientemente a partir de esa nueva materia prima poseen una mayor cantidad de cada uno de esos elementos.














