El agotamiento y presión familiar empujaron a Milagros Germán a cesar sus funciones como ministra de Cultura. La Diva, como popularmente le llaman, había replanteado junto a su familia, la necesidad de concluir sus labores en la administración pública.

Largas y extenuantes jornadas laborales le impedían ejercer el matriarcado de su prole, compuesta por sus tres vástagos y una nieta, de la que dice no ha podido disfrutar.

Hace tiempo que sus hijos le pidieron que regresara al seno del hogar. Su hija Milagros Andrea De Camps, dejó, en agosto del año pasado, el puesto como viceministra de Cambio Climático y Sostenibilidad del Ministerio de Medio Ambiente, ya solo esperaba por la cesación de la madre.