El común de la gente lo identifica por sus inigualables narraciones de desfiles militares, pero Osvaldo Antonio Cepeda y Cepeda, quien el próximo 27 de noviembre estará cumpliendo 86 años, tiene en su vida una larga lista de oficios aprendidos, profesiones y logros obtenidos, difíciles de alcanzar por una persona promedio.

Nacido en Pimentel, en 1938, de unos padres, ambos educadores, tuvo la virtud de venir al mundo con un coeficiente intelectual por encima de la media, con una insaciable curiosidad de conocerlo y aprenderlo todo, y con una impresionante facilidad para la palabra, desde el primer momento que salió del vientre de su madre.

Según su propio relato, a las 6:00 de la mañana, cuando llegó al mundo, no lloró y la partera pidió un tabaco para exhalar humo en su cara y buscar una reacción, pero el recién nacido no lloró y plasmó una pequeña sonrisa con sus labios.