La búsqueda de trabajo es la principal razón para migrar en América Latina y el Caribe. Según los datos oficiales más recientes de la OIT (2021), en América Latina y el Caribe hay 5,9 millones de personas trabajadoras migrantes, de las cuales el 40% son mujeres. Este porcentaje ha aumentado con los años, mostrando una feminización de la migración laboral. De los 313,4 millones de personas trabajadoras que hay en la región, el 1,9% son migrantes.

Uno de los mayores riesgos para las personas trabajadoras migrantes es que no se respeten los principios de la contratación equitativa. Esto las pone en una situación de vulnerabilidad ante la posibilidad de ser víctimas de trata y trabajo forzoso; de hecho, tienen tres veces más probabilidades de ser sometidas a trabajo forzoso que las personas no migrantes.

En lo que respecta a las remesas, según el Banco Interamericano de Desarrollo, los países de América Latina y el Caribe recibieron alrededor de US$155.000 millones en 2023, lo que representa un crecimiento del 9,5% con respecto a 2022. Así, durante quince años consecutivos, la recepción de remesas ha ido en aumento.

Para responder a los múltiples desafíos y maximizar las enormes oportunidades que comporta la migración laboral, 37 países y territorios de la región han creado, en conjunto con la OIT, su Estrategia regional de migración laboral y movilidad humana 2023-2030.