Un traje mal confeccionado o una camiseta encogida puede no ser lo más elegante, pero es poco probable que usarlos dañe más que nuestra reputación. Un exoesqueleto robótico mal ajustado en el campo de batalla o en la fábrica, sin embargo, podría ser un problema mucho más grande que un paso en falso de la moda.
Los exoesqueletos, muchos de los cuales son accionados por resortes o motores, pueden causar dolor o lesiones si sus articulaciones no están alineadas con las del usuario. Para ayudar a los fabricantes y consumidores a mitigar estos riesgos, los investigadores del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) desarrollaron un nuevo método de medición para comprobar si un exoesqueleto y la persona que lo lleva se mueven con suavidad y en armonía.
En un nuevo informe, los investigadores describen para esta tarea un sistema de rastreo óptico (OTS) no muy diferente de las técnicas de captura de movimiento utilizadas por los cineastas para dar vida a personajes generados por ordenador.
El OTS utiliza cámaras especiales que emiten luz y capturan lo que se refleja en marcadores esféricos dispuestos en los objetos de interés. Una computadora calcula la posición de los objetos marcados en el espacio tridimensional. El método se utilizó para rastrear el movimiento de un exoesqueleto y elementos de ensayo, llamados «artefactos», sujetos a su usuario.
«El objetivo es comparar cómo la persona lleva estos artefactos y cómo los lleva el exoesqueleto, y ver si se mueven igual», dijo Roger Bostelman, ingeniero en robótica del NIST y autor principal del estudio. «Si se mueven conjuntados, entonces todo encaja correctamente. Si se mueven de manera diferente, entonces no encaja correctamente, y podrías determinar los ajustes a partir de ahí».














