La tecnología CRISPR/Cas9 ha revolucionado las técnicas existentes para modificar el genoma, este es el libro de instrucciones de cualquier ser vivo, a través de su capacidad para inducir roturas en la doble cadena del ADN.

Con esta tecnología podemos tanto reparar la información genética como destruir o impedir la acción los genes. En este último caso, el de destruir, una posible aplicación de las CRISPR sería la de destruir genes mutados (oncogenes) responsables de la aparición de los tumores humanos. Conseguir esto de una forma eficaz en los oncogenes que dirigen el cáncer humano es uno de los objetivos que persigue la comunidad científica entre la cual se encuentran investigadores del Centro de Investigación del Cáncer y la Universidad de Salamanca (España) dirigidos por el Dr. Sánchez Martín.

 

A día de hoy, esta alternativa terapéutica de anular expresiones de determinados genes todavía no es una realidad en la asistencia médica. Sin embargo, parte del camino ha empezado ya a recorrerse. Este equipo de investigación ha logrado mejorar la eficacia de destrucción que produce el sistema CRISPR y ha testado esta técnica en células de ratones, en las cuales ha destruido específicamente uno de los genes responsables de la pigmentación, provocando que los ratones que debieran ser marrones o negros fueran canosos o completamente blancos.