Al despegar, los motores de los aviones rugen con mucha fuerza y este ruido llega a los pasajeros menos atenuado de lo que sería deseable.

El equipo de Michele Meo, de la Universidad de Bath en el Reino Unido, ha desarrollado un material increíblemente ligero que puede reducir el ruido de los motores de avión y mejorar el confort de los pasajeros.

Se trata de un aerogel a base de óxido de grafeno y alcohol de polivinilo, con una densidad muy baja. Un metro cúbico del material pesa tan solo 2,1 kilogramos. Esto lo convierte en uno de los aislantes acústicos más ligeros fabricados hasta ahora.

El nuevo material podría emplearse como aislante acústico en los motores de los aviones para reducir su ruido hasta el de un secador de cabello.

Su escaso peso hace más factible incorporarlo en aviones en vez de recurrir a materiales o dispositivos mucho más pesados.

El equipo de investigación está optimizando el nuevo material para que ofrezca una mejor disipación del calor, lo que contribuirá a incrementar la seguridad.