El consumo regular de sardinas enlatadas, un alimento económico, fácil de encontrar y preparar y con un alto contenido de nutrientes beneficiosos para el organismo y la salud cardiovascular, tiene un efecto preventivo ante la diabetes más frecuente o tipo 2, según un reciente estudio científico.
La diabetes tipo 2, una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos y que es la más común de las diabetes, puede prevenirse mediante un alimento muy común en muchas partes del mundo: las sardinas, concretamente las enlatadas con aceite de oliva.
El consumo regular de sardinas tiene un efecto preventivo ante la diabetes tipo 2, según un estudio liderado por Diana Díaz Rizzolo, profesora e investigadora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), ambos en Cataluña (España).
Los efectos saludables de la sardina y del pescado azul (pescados grasos de mar, como el atún, el bonito, la caballa, el salmón, la anchoa o el pez espada) son reconocidos: sus elevados niveles de grasas insaturadas ayudan a regular el colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares.
Ahora se ha descubierto que los efectos positivos de este alimento no se acaban aquí, ya que el consumo regular de sardinas tiene también un efecto preventivo ante la diabetes mellitus tipo 2, según explica la UOC (www.uoc.edu).
Destaca que los nutrientes presentes en la sardina en altas cantidades, como taurina, omega 3, calcio y vitamina D, tienen un rol protector ante esta dolencia, que afecta a un 14% de la población española mayor de 18 años, según CIBERDEM (www.ciberdem.org) y a unos 422 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).














