Desde antes de crear una pieza, el orfebre, se conecta con la historia de sus raíces. Él no crea simples pulseras, anillos, collares, aretes… Elabora sueños, metas alcanzadas, sustento, legado, y por supuesto, herencia que pasa de generación en generación.

 Los resultados de su trabajo arduo y artístico ‘hablan’ de un aporte a la cultura, al turismo y al desarrollo del país.

Es sorprendente, ver cómo cada día, son más los visitantes que se dejan seducir por la belleza de la orfebrería dominicana

Pasear por la Ciudad Colonial permite observar cómo “el sudor” de los artesanos de la orfebrería transformado en prendas culturales, se ha convertido en uno de los grandes aportes al desarrollo del turismo.