El primer año en la universidad es una etapa única: está llena de cambios que pueden ser emocionantes, pero también retadores. Muchos jóvenes llegan con grandes expectativas: hacer nuevas amistades, vivir experiencias inolvidables, rendir bien en las clases y disfrutar al máximo la nueva independencia.
Es un período de descubrimientos valiosos. Sin embargo, también trae incertidumbre, cansancio, nuevas responsabilidades y un cambio significativo del entorno al que por años estuvieron acostumbrados.














