La atmósfera del Sol, denominada corona solar, llega a ser hasta 200 veces más caliente que la superficie solar, a pesar de estar más alejada de la fuente madre de todo su calor, el núcleo del Sol. La forma en que el calor de la corona desafía aparentemente a la física ha venido desconcertando a la comunidad científica desde hace mucho tiempo. En cualquier caso, permite que la “sopa” caliente de partículas cargadas del sol, o plasma, se mueva lo suficientemente rápido como para escapar de la atracción gravitatoria del sol y repartirse por todo nuestro sistema solar en la forma de viento solar.

 

Para resolver el misterio de la corona solar, la NASA construyó la sonda espacial Parker, con la misión de sumergirse en la corona y encontrar su fuente oculta de calor adicional. La nave está equipada con un conjunto de instrumentos, diseñados por Justin Kasper, profesor en la Universidad de Michigan. Estados Unidos, para medir directamente la densidad, la temperatura y el flujo del plasma de la corona.

 

Cuando pasó cerca del Sol por vez primera, la sonda detectó en el campo magnético solar cientos de curvas en forma de S, denominadas switchbacks (curvas cerradas) en referencia a cómo invierten brevemente la dirección del campo magnético, junto con miles de curvas menos pronunciadas. Algunos científicos consideraron a las switchbacks como fuentes prometedoras de ese calor adicional para la corona y una de las causas de la actividad del viento solar. Su pronunciada curvatura en forma de S almacenaba una gran cantidad de energía magnética, que probablemente se liberaba en el plasma circundante a medida que las switchbacks se desplazaban por el espacio y acababan enderezándose.

 

Esa energía tiene que ir a alguna parte, y algunos expertos opinaron que podría estar contribuyendo a calentar la corona y a acelerar el viento solar.

 

Pero para calentar la corona, las switchbacks tienen que moverse a través de ella, por lo que saber dónde se forman las switchbacks es fundamental para desentrañar su influencia en la temperatura de la corona. Tras analizar los datos de los 14 primeros sobrevuelos del Sol efectuados por la Parker, Mojtaba Akhavan-Tafti y Shirsh Lata Soni, ambos de la Universidad de Michigan, descubrieron que las curvas en forma de S son comunes en el viento solar cerca del Sol, pero están ausentes dentro de la corona.