A partir de observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, unos científicos han confeccionado un mapa de la materia oscura del universo con un nivel de detalle tan grande que les ha permitido reconstruir el papel que ha tenido la materia oscura en la arquitectura del universo.

El equipo que ha llevado a cabo la investigación lo encabezan Diana Scognamiglio, del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Estados Unidos, y Gavin Leroy, de la Universidad de Durham en el Reino Unido. El Telescopio Espacial James Webb (JWST) es fruto de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.

La materia oscura es un tipo desconocido de materia que no emite radiación electromagnética pero sí tiene influencia gravitatoria. Es más abundante en el cosmos que la materia normal. No corresponde a agujeros negros convencionales ni a ninguna otra clase de astro conocida.

Para confeccionar el nuevo mapa, se examinaron galaxias y también se detectó a la materia oscura por cómo su masa curva el espacio a su alrededor, lo cual a su vez curva La luz que viaja a la Tierra desde galaxias distantes, como si la luz de esas galaxias hubiera atravesado un cristal deformado.

El nuevo mapa confirma los resultados de investigaciones previas y proporciona nuevos detalles sobre la relación entre la materia oscura y la materia normal, de la que estamos hechos nosotros y todo lo que podemos tocar o ver.

Por lo que se sabe, en la infancia del universo, la materia oscura y la materia normal estaban esparcidas.

Todo apunta a que la materia oscura se aglutinó primero y luego esos grumos atrajeron a la materia normal, creando acumulaciones donde comenzaron a formarse estrellas y galaxias.

De esta manera, la materia oscura determinó la distribución a gran escala de las galaxias que vemos en el universo actual.

Definitivamente, no es casualidad que por regla general materia normal y oscura abunden y escaseen en los mismos sitios.