El vidrio, el acero, el cemento y la cerámica están en el corazón mismo de la civilización moderna y son materiales esenciales para construir desde motores de automóviles hasta rascacielos. Sin embargo, la fabricación de estos materiales requiere el uso de altos hornos, capaces de generar temperaturas superiores a mil grados centígrados, y tales hornos difícilmente pueden generar tanto calor si no es quemando combustibles, por regla general fósiles. Esos sectores industriales representan alrededor del 25% del consumo mundial de energía.

 

Hace tiempo que se vienen intentando sistemas alternativos, empleando receptores solares que concentran y acumulan calor mediante miles de espejos con seguimiento de la posición del Sol en el cielo. Sin embargo, todos los sistemas de esta clase diseñados hasta ahora tienen dificultades para transferir eficientemente la energía solar por encima de los 1.000 grados centígrados.

 

Ahora, unos científicos han encontrado un modo de evitar quemar combustibles fósiles para fundir acero y cocer cemento, empleando en vez de ello el calor del Sol, convenientemente concentrado, y de un modo que pueda resultar eficiente y práctico de transferir para las actividades industriales mencionadas.

 

Su eficaz sistema, que emplea cuarzo sintético, ha logrado alcanzar una temperatura de 1050 grados centígrados, demostrando la utilidad potencial del método en el suministro de energía limpia para actividades industriales que tradicionalmente han resultado más difíciles de realizar sin la quema de combustibles, por regla general fósiles.

 

El logro es obra de un equipo encabezado por Emiliano Casati, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (ETH).