El Ejército aumentó la vigi­lancia en la zona fronteri­za y la Línea Noroeste para evitar que haitianos indocu­mentados entren al país y, en menos de dos meses, han sido apresados y devueltos hacia Haití al menos 11,637 ciudadanos de ese país, tras ser depurados.

El comandante de la Cuar­ta Brigada del Ejército de República Dominicana con asiento en Mao, coronel Germán Rosario Pérez, dijo que las operaciones han sido reforzadas en puntos estra­tégicos fronterizos, caminos, montes, carreteras y que se requisan construcciones y casas abandonadas que pue­den servir de refugio a hai­tianos ilegales.

Sostuvo que las operacio­nes se realizan con el auxi­lio de inspectores de Migra­ción.

Rosario Pérez declaró que trabajan sin desmayo las 24 horas para hacer cumplir las leyes migratorias.

El comandante militar in­dicó que los haitianos que tienen sus documentos en orden no son molestados y que los soldados permiten sin contratiempos su libre tránsito.

El alto oficial castrense re­conoció que, muchas veces, haitianos indocumentados se tornan violentos, pero que aun así respetan sus de­rechos, pero defendiendo a la vez la integridad física de los guardias.

Asimismo, aseguró que re­conocen que son seres hu­manos que por diferentes circunstancias ingresan al país de manera clandestina, pero que las autoridades mi­litares y migratorias tienen que cumplir la ley y que por eso no vacilan en perseguir­los, apresarlos y devolverlos a su país, cumpliendo con todo el protocolo legal y de respeto a sus derechos fun­damentales. Muchos de los inmigrantes apresados por el Ejército en las cuatro pro­vincias del Noroeste y repa­triados a su país por las au­toridades de Migración, advirtieron que buscarán la forma de regresar, porque los secuestros, la inseguri­dad, la crisis política, falta de alimentos, agua, electrici­dad, desempleo, tienen a los haitianos desesperados.

Annita Espinarys, una in­migrante haitiana detenida junto a otros de sus compa­triotas en una comunidad de Dajabón, proclamó que hace dos meses cruzó la frontera de manera irregu­lar.

Espinarys dijo que resi­de en City Soleil, de Puerto Príncipe, y que junto a otros haitianos decidieron hacer la travesía usando la ruta Cabo Haitiano, Juana Mén­dez, hasta cruzar la frontera de Dajabón.

Indicó que decidió emi­grar a República Domini­cana porque temía ser se­cuestrada, ya que una de las bandas secuestró a un tío suyo que tenía un pequeño negocio y que para liberarlo pagó un rescate de dos mil dólares y tuvo que entegar a los raptores una camioneta.

“Me dicen que emigró a República Dominicana, mi intención era viajar a San­tiago donde tengo familia­res, pero hay muchos che­queos y patrullajes militares y no logré hacerlo y en cam­bio me apresaron y me van a devolver, mala suerte”, la­mentó.