Fue apóstol, prostituta, penitente y confidente de Jesús: así se ha descrito a María Magdalena desde los inicios del cristianismo. Artistas desde el Renacimiento hasta el Barroco—entre ellos, Tiziano, El Greco y Georges de La Tour— la retrataron en los siglos XVI y XVII como penitente arrepentida; Rembrandt, como testigo de la Resurrección de Cristo; y Max Beckmann, representante de la Nueva Objetividad, la plasmó en 1917 como pecadora. Casi un siglo después, Lady Gaga la encarnó en un video musical.
«María Magdalena es probablemente la figura más polifacética y fascinante de la Biblia, y también una de las más cautivadoras de la historia cultural europea», dice a DW Bastian Eclercy, curador de la exposición ‘Maria Magdalena. SIn. Pray. Love’ en el Museo Städel de Fráncfort. «Aparece innumerables veces en la historia del arte».














