Con apenas 14 años de edad, el joven, Luigino Bianello, comienza a trabajar en la Casa Murano, Italia, siendo un aprendiz del arte de tallar y soplar el vidrio.

Llega a la firma con la intención de hacer algo en vacaciones escolares, pero fue tal su pasión por el vidrio, que lo que comenzó como un trabajo de temporada duró unos 50 años de su vida.

Hoy cuenta que esta casa fue su vida, donde aprendió con pasión y amor el oficio de darle vida al vidrio. Donde creció en todos los aspectos de su existencia. Siendo este espacio parte fundamental de su desarrollo profesional.