Cuando dos agujeros negros giran en espiral uno alrededor del otro y finalmente chocan, envían ondas en el espacio y el tiempo llamadas ondas gravitacionales. Debido a que los agujeros negros no emiten luz, no se espera que estos sucesos de impacto brillen con ninguna onda de luz, o radiación electromagnética. Los astrofísicos de CUNY K. E. Saavik Ford y Barry McKernan, sin embargo, han planteado formas en las que una fusión de agujeros negros podría estallar con un cierto despliegue de luz.

 

Ahora, por primera vez, unos astrónomos han visto evidencias de uno de estos escenarios de producción de luz. Sus resultados se han publicado en la revista Physical Review Letters.

 

Un equipo formado por científicos del Graduate Center, CUNY, del Caltech (ZTF), del Borough of Manhattan Community College (BMCC) y dl Museo Americano de Historia Natural (AMNH) detectaron lo que parece ser una llamarada de luz procedente de un par de agujeros negros fusionados. El evento (llamado S190521g) fue identificado por primera vez por el Observatorio de Ondas Gravitatorias LIGO de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) y el detector europeo Virgo el 21 de mayo de 2019. A medida que los agujeros negros se fusionaban, sacudiendo el espacio y el tiempo, enviaban ondas gravitacionales. Poco después, los científicos del ZTF -que está ubicado en el Observatorio de Palomar, cerca de San Diego- revisaron sus registros del mismo suceso y detectaron lo que podría ser una llamarada de luz proveniente de los agujeros negros que se fusionaron.

 

«En el centro de la mayoría de las galaxias acecha un agujero negro supermasivo. Está rodeado por un enjambre de estrellas y estrellas muertas, incluyendo agujeros negros», dijo el coautor del estudio Ford, profesor del Graduate Center, del BMCC y del AMNH. «Estos objetos pululan como abejas furiosas alrededor de la monstruosa abeja reina del centro. Pueden encontrar brevemente parejas gravitacionales y emparejarse, pero generalmente las pierden rápidamente debido a su loco baile. Pero en el disco de un agujero negro supermasivo, el gas que fluye organiza a los agujeros negros para que puedan formar parejas estables», dice.