En realidad, parecía haber acuerdo en que la imagen del asesino marino que depreda a los humanos, difundida en su momento por «Tiburón» era errónea y además provocaba enormes daños.
En los últimos años, sin embargo, se ha producido un renacimiento inequívoco de películas en las que los tiburones han vuelto a ser antagonistas.
Ya sean los éxitos de taquilla The Shallows y 47 Meters Down, basura como Sharknado o la comedia francesa Year of the Shark, ha habido bastantes títulos.
Está claro que el mayor intento de regreso fue «The Meg», escrita por Jon Hoeber. Y no sólo porque desentrañaba una especie especialmente grande, el tiburón prehistórico Megalodon, que hace que los ejemplares actuales parezcan peces de colores.
Con un presupuesto de más de 130 millones de dólares, la película era también mucho más cara que la competencia.
Sin embargo, fue rentable gracias a China, al fin y al cabo, los financiadores chinos estaban implicados y la película también se dirigía en gran medida a su
mercado.
Y así, casi exactamente cinco años después, las bestias gigantes pueden volver a soltarse.
Muchas cosas no han cambiado en Meg 2: En las profundidades. Jason Statham vuelve a ser el protagonista, están los Meg, está la fuerte referencia a China que se coló a pesar de las pérdidas.
Entonces, ¿todo sigue igual? Sólo en parte. Para empezar, Li Bingbing ya no está en el reparto. Esta vez y ha sido sustituida por Wu Jing, que aquí interpreta a su hermano.














