Los atentados terroristas de los últimos años han hecho incrementar los recursos que se dedican a los sistemas de vigilancia que cada país utiliza para detectar potenciales terroristas e impedir que actúen. Estos métodos automatizan la recolección y el análisis de una inmensa variedad datos de la población y dan como resultado una lista de posibles terroristas. La relación está sujeta a un análisis posterior, muy minucioso y manual, en el que se comprueba si, efectivamente, las personas incluidas son terroristas o no. Ahora bien, ¿hasta qué punto estos sistemas son rentables? Un equipo de investigadores del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la Universitat Rovira i Virgili ha estudiado el caso de la vigilancia masiva en España y en el Reino Unido y, aplicando un modelo estadístico, ha comprobado cuantitativamente que sus sistemas de vigilancia no son eficientes en términos de coste.

El estudio, encabezado por el investigador Javier Parra, señala que el grueso del coste de un sistema de vigilancia no se encuentra en el proceso de detección automatizado sino en la comprobación de cada uno de los individuos incluidos en la lista, lo que implica hacer seguimientos, instalar aparatos de control, intervenir teléfonos, todos procesos muy costosos en cuanto a tiempo y materiales.

Por poner un ejemplo, la agencia de seguridad de Canadá considera que son necesarias 33 personas para realizar un seguimiento de 24 horas al día durante siete días a la semana para un solo sospechoso. “Si esto lo extrapolamos a una lista relativamente larga de posibles terroristas, los costes de los sistemas de vigilancia se disparan”, apunta Parra.