Un largo y detallado análisis de los resultados de una activación experimental de una nueva clase de electroimán superconductor confirma la eficiencia de este y su idoneidad como pieza clave en un reactor de fusión nuclear.

 

La fusión nuclear es un proceso del todo distinto a la fisión nuclear. La fisión, que es la que han venido empleando las centrales nucleares, consiste en fragmentar núcleos de átomos, y conlleva la emisión de mucha radiactividad. En cambio, la fusión nuclear, que es la que hace funcionar a las estrellas, consiste en juntar núcleos de átomos, y no acarrea la gran problemática de la radiactividad de las centrales nucleares. La fusión nuclear puede, por tanto, ser vista como una alternativa relativamente limpia a la muy contaminante fisión nuclear.

 

El citado análisis detallado de los electroimanes, construidos por Commonwealth Fusion Systems y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, confirma que dichos electroimanes cumplen con los requisitos necesarios para lograr una planta de producción de electricidad basada en la fusión nuclear y económicamente rentable.

 

El experimento se llevó a cabo el 5 de septiembre de 2021. En las horas previas al amanecer de ese día, los ingenieros lograron un importante hito en los laboratorios del Centro de Ciencia del Plasma y de Fusión del MIT, cuando el nuevo tipo de electroimán, hecho de un material que es superconductor a una temperatura superior (253 grados centígrados bajo cero) a la que necesitan otros materiales y que suele estar muy cerca (269 grados centígrados bajo cero) del cero absoluto (273,15 grados centígrados bajo cero, la temperatura más baja que permiten las leyes de la física). Aunque la diferencia de temperatura es de tan solo 16 grados, basta para facilitar mucho las cosas en el nuevo electroimán.