Las ráfagas rápidas de ondas de radio (FRBs, por sus siglas en inglés) vienen desconcertando a la comunidad científica desde su descubrimiento en 2007. Se trata de enigmáticos «fogonazos» de ondas de radio ultrabreves, de apenas unas milésimas de segundo, que llegan de todas direcciones del cielo. Aunque persiste el misterio en torno a ellas, poco a poco se van obteniendo pistas sobre su naturaleza y sus posibles fuentes. Una investigación reciente ha permitido averiguar el origen de una de tales ráfagas, que figura entre las más potentes detectadas.
El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Wen-fai Fong, de la Universidad del Noroeste en Estados Unidos, y Thomas C. Abbott, de la Universidad McGill en Canadá.
Las FRBs pueden emitir tanta energía por segundo como el Sol por año. Aunque la mayoría pasan desapercibidas, de vez en cuando, una FRB es lo suficientemente brillante como para ser detectada.
FRB20250316A, apodada RBFLOAT (por las siglas en inglés de “radio-brightest flash of all time”, o «destello de radio más brillante de todos los tiempos»), fue uno de estos raros eventos. Detectada en marzo de 2025, RBFLOAT liberó tanta energía en unos pocos milisegundos como la que el Sol produce en cuatro días.
«Fue tan brillante que nuestro equipo lo marcó inicialmente como interferencia de radiofrecuencia, un tipo de señales a menudo causadas por teléfonos celulares o aviones», confiesa Fong. «Fue necesaria una investigación exhaustiva por parte de los miembros de nuestro grupo para descubrir que se trataba de una señal astrofísica real».
Debido a que ocurren a gran distancia y desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, las FRBs son notoriamente difíciles de estudiar. Sin embargo, si se consigue determinar la ubicación exacta de una FRB, es posible observar su entorno, incluyendo las características de su galaxia de origen, así como determinar la distancia de la fuente a la Tierra e incluso su posible causa. Con el tiempo, esta información podría ayudar a esclarecer la naturaleza y el origen de estas misteriosas y fugaces explosiones.
Y aunque muchas FRBs se repiten, con ráfagas surgiendo del mismo punto durante un periodo de de varios meses, RBFLOAT emitió toda su energía en una sola ráfaga. Incluso en los cientos de horas posteriores a su primera observación, los astrónomos no detectaron ráfagas provenientes del mismo sitio.
Para investigar el origen de RBFLOAT, los científicos se basaron en el conjunto de radiotelescopios CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment), recientemente ampliado. Combinando observaciones realizadas en la Columbia Británica, Virginia Occidental y California, los científicos rastrearon la explosión hasta un único brazo espiral de una galaxia a 130 millones de años-luz de distancia de la Tierra, con un margen de error de tan solo un poco más de 40 años-luz. La ráfaga se generó en una zona del citado brazo galáctico en la cual hay numerosas regiones de formación de estrellas.














